miércoles, 11 de noviembre de 2015

Futbol, cerveza y mujeres.

Una obra de Mónica Moreno Cedillo

Personajes:
·         José (dueño de una fábrica de botones)
·         Alfredo (contador)
·         Emilio (abogado)

Escena 1
Se desarrolla dentro de un bar de 1986, los tres están en una mesa platicando y tomando cerveza.

José: No es posible que la selección no haya podido ganarle a Alemania, ahora mismo estaríamos jugando contra Francia.

Emilio: Es una verdadera pena, no cabe la menor duda, pero que vamos a hacer ¿Rogarle a Miguel que compre la copa del mundo?

Alfredo: Ya muchos gastos tuvo hace un año con el terremoto.

Emilio: Tal vez no le da a México la copa porque si fuera así seguro que él sería el único en tomar vino caro de ella.

José: Se siente muy feliz por traer el fútbol a la nación, ahora los pobres pueden presumir de ello.

Alfredo: Si que presuman como a dos años de la devaluación México quiere elevar los miles de millones de pesos perdidos con una fiesta de balones.

José: Venga hombres, no hay que olvidar que las costas están plagadas del oro negro, ya verán que en unos años el dólar se arrodillara ante nosotros.

Emilio: Seguro que los gringos van a querer comprar tus botones.

José: Calla, al menos mi fabrica sigue en pie, tu triste oficina está más muerta que un panteón y no lo niegues que ya nadie necesita de abogados en estos días.

Alfredo: José tiene razón, ni las ratas se asoman por ahí, la colonia Roma solo está llena de delincuentes.

Emilio: Es temporal en cuanto el mundial se acabe vendrá quien necesite que lo salve de sus apuestas.

José: Y bueno, cambiando de tema, ¿Ya vieron a la camarera? (Todos voltean a ver hacia atrás)

Alfredo: Que dios me libre del pecado.

Emilio: Con mujeres así ni me importa que me esté muriendo de hambre.

José: ¡¿Cuál?! Si hasta da más. Fútbol, cerveza y mujeres, lo que todo hombre necesita para vivir bien.

Alfredo: Totalmente de acuerdo, ahora que mis hijos ya se fueron de casa mi mujer y yo tenemos más tiempo para nosotros.

José: Quien como tu Emilio que no tienes que preocuparte por una mujer que te quite el dinero cada quincena.

Emilio: Ya vez, la vida me sonríe al menos por un lado.

José: Pues con tanta carne, solo tu Alfredo que sigues aguantando ver a la misma mujer todos los días.

Alfredo: Se le llama respeto y soy feliz con ella a mi lado.

Emilio: Bueno, entonces ni te invito, ¿Qué dices José? ¿Nos vamos con unas muchachas?

José: Antes de que me quiten el sueldo amigo.

Emilio: Pues ya está, nos vemos la próxima semana Alfredo. (Se levanta y se despide de Alfredo)

Alfredo: No tienen remedio, ya váyanse que yo pago.


José: Pues entonces hasta el próximo viernes, me saludas a Mariana. (Se levanta y se van).

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