Futbol, cerveza y mujeres.
Una obra de Mónica Moreno Cedillo
Personajes:
·
José (dueño de una fábrica de botones)
·
Alfredo (contador)
·
Emilio (abogado)
Escena
1
Se
desarrolla dentro de un bar de 1986, los tres están en una mesa platicando y
tomando cerveza.
José: No es posible
que la selección no haya podido ganarle a Alemania, ahora mismo estaríamos
jugando contra Francia.
Emilio: Es una
verdadera pena, no cabe la menor duda, pero que vamos a hacer ¿Rogarle a Miguel
que compre la copa del mundo?
Alfredo: Ya muchos
gastos tuvo hace un año con el terremoto.
Emilio: Tal vez no le
da a México la copa porque si fuera así seguro que él sería el único en tomar
vino caro de ella.
José: Se siente muy
feliz por traer el fútbol a la nación, ahora los pobres pueden presumir de
ello.
Alfredo: Si que
presuman como a dos años de la devaluación México quiere elevar los miles de
millones de pesos perdidos con una fiesta de balones.
José: Venga hombres,
no hay que olvidar que las costas están plagadas del oro negro, ya verán que en
unos años el dólar se arrodillara ante nosotros.
Emilio: Seguro que los
gringos van a querer comprar tus botones.
José: Calla, al
menos mi fabrica sigue en pie, tu triste oficina está más muerta que un panteón
y no lo niegues que ya nadie necesita de abogados en estos días.
Alfredo: José tiene
razón, ni las ratas se asoman por ahí, la colonia Roma solo está llena de
delincuentes.
Emilio: Es temporal en
cuanto el mundial se acabe vendrá quien necesite que lo salve de sus apuestas.
José: Y bueno,
cambiando de tema, ¿Ya vieron a la camarera? (Todos voltean a ver hacia atrás)
Alfredo: Que dios me
libre del pecado.
Emilio: Con mujeres
así ni me importa que me esté muriendo de hambre.
José: ¡¿Cuál?! Si
hasta da más. Fútbol, cerveza y mujeres, lo que todo hombre necesita para vivir
bien.
Alfredo: Totalmente de
acuerdo, ahora que mis hijos ya se fueron de casa mi mujer y yo tenemos más
tiempo para nosotros.
José: Quien como tu
Emilio que no tienes que preocuparte por una mujer que te quite el dinero cada
quincena.
Emilio: Ya vez, la
vida me sonríe al menos por un lado.
José: Pues con tanta
carne, solo tu Alfredo que sigues aguantando ver a la misma mujer todos los
días.
Alfredo: Se le llama
respeto y soy feliz con ella a mi lado.
Emilio: Bueno,
entonces ni te invito, ¿Qué dices José? ¿Nos vamos con unas muchachas?
José: Antes de que
me quiten el sueldo amigo.
Emilio: Pues ya está,
nos vemos la próxima semana Alfredo. (Se
levanta y se despide de Alfredo)
Alfredo: No tienen
remedio, ya váyanse que yo pago.
José: Pues entonces
hasta el próximo viernes, me saludas a Mariana. (Se levanta y se van).
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